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El miedo a vivir, mi hermano

El miedo a vivir, mi hermano

Nació un día de otoño primaveral, todo apuntaba al cielo. Salió de casa, ya tenía 25, comía bien, se despertaba despacio, no tenía cuidado.

Salió a la calle, dormida, sin complejos, lista para nada, a lo que tenía que hacer. Cruzó la calle, sintió el viento, despacito. Estaba muerta, aterrada. Había muerto, y estaba viva. Estaba consciente, como si respirara, decepción del cielo. No veía nada de eso... estaba muerta, y seguía viva... Sin nada a lo que atenerse, ni lo que hacer, estaba sola, triste, abatida, y luego aburrida. El terror se apoderó de ella. Decidió actuar, estaba descontenta con su situación. Lo hizo pagar, sin orden ni sentido, pero con intuición e inteligencia incipiente. Comenzó sirviéndose de un gato, marrón, feo, triste, solo. Un gato casero al que no hacían caso, presa fácil donde experimentar... Él la notaba… Se sirvió de él…, atacó a su dueña, se vengó del abandono, que sentía, ella... a través de él. Triste lo que le hizo, la acerco un cuchillo, a la dueña, la hizo vomitar, con su pelo, y notar su presencia, sin delicadeza ni consuelo, y sin decirle lo que era. Dejaba que ésta creyera que “eran cosas suyas”, un principio de demencia…, una tendencia suicida, y apatía hacia sí misma. Cruel, despiadada, era solo un pasatiempos. Decidió retomarlo, y hacer de esa señora la mujer más bella, como sí misma en vida... pero delincuente, como el que ya no tiene preocupaciones sociales, mundanas ni ambiciones. Peligrosa. La convenció para ponerse una rosa en el pelo, un látigo en la espalda, y salir a bailar.

Encontraron muchos hombres. Listos, despistados, con vocación de rompecorazones... Nuestra muerta aún gustaba del amor masculino, y lo hizo con uno, con dos... sin aparecer ni perecer, solo por placer, por sensación y con algo de emoción. Luego los dejó morir, los mató... electricidad, químicos, venenos... todo lo conseguía... pero no los encontraba en su mundo. ¿Dónde irían?, ¿dónde estaba…? ….

Todo era más triste de lo que parecía, pero seguía queriendo enamorarse... y hay más como ella… También hay muchos masculinos así... Te deseo paz…


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